
Aurora fue quien nos enseñó que la alegría está en las cosas simples, como perseguir las hojas en el patio los domingos por la mañana o esperar pacientemente bajo la mesa durante la comida con esa mirada irresistible que todos conocemos. Vos tenías la costumbre de dormir en la escalera, justo en el medio, y aunque nos quejábamos nunca nos animamos a moverte de ese lugar que habías elegido como propio. El silencio de tu ausencia nos llegó profundo en 2018 y todavía hoy en cada rincón de la casa sentimos ese vacío que dejó tu presencia tibia, tu respiración tranquila y esa manera única que tenías de formar parte de cada momento familiar.
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