
Bobby era ese perro que te seguía de habitación en habitación sin pedirte permiso, que se tiraba en el piso cuando vos te ibas a trabajar y que celebraba cada llegada como si hubieras estado años en el extranjero. Te robaba las medias del tendedero, dormía con la cabeza apoyada en nuestros pies mientras mirábamos tele y tenía ese modo particular de pedir comida que nos hacía reír aunque dijéramos que no. Cuando Bobby se fue en 2020, la casa quedó demasiado silenciosa y los espacios donde solía esperar se volvieron lugares donde falta algo que no se puede explicar con palabras.
Sé el primero en dejar un mensaje