
Bobby nos enseñó a estar presentes cada mañana cuando nos recibía con ese entusiasmo que no decaía nunca, saltando en la puerta como si fuera la primera vez que nos veía después de años, y eso nos hacía recordar qué significa la alegría sin condiciones. Durante dieciséis años fue el guardián silencioso de nuestros secretos, el que se acostaba en nuestros pies cuando algo no estaba bien, el que sabía exactamente cuándo necesitábamos su cabeza apoyada en la rodilla sin que tuviéramos que decir nada. Te fuiste dejando un vacío que no se llena en las rutinas diarias, en esas horas donde automáticamente miramos el rincón donde dormías, en los paseos que hacemos por costumbre aunque ya no estés, porque Bobby, vos sos el ritmo que marcó nuestras vidas durante todos estos años.
Sandra Rodríguez
14 de mayo de 2026
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Mariano Campos
2 de febrero de 2026
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Laura Martínez
11 de septiembre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Damián Ponce
3 de septiembre de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Cristian Muñoz
22 de mayo de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Mónica Torres
12 de mayo de 2025
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Ignacio Miranda
6 de mayo de 2025
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Sandra Rodríguez
4 de abril de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Ignacio Miranda
26 de marzo de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Verónica Sosa
8 de diciembre de 2024
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.