
Bobby fue quien nos enseñó que la felicidad estaba en las cosas simples: esperarnos cada tarde en la puerta con esa forma particular de saltar que tenía, y acompañarnos en las tardes de mate en el patio sin pedir nada más que estar cerca. Vos eras el que nos hacía reír con esos gestos que solo vos sabías hacer, esos momentos donde nos olvidábamos de todo lo que pasaba afuera y nos quedábamos mirándote hacer tus cosas, tan Bobby siempre. Te fuiste en 2021 dejando un silencio raro en la casa, esos lugares donde vos estabas ahora vacíos, pero la forma en que nos amaste durante esos seis años se quedó para siempre en cada uno de nosotros.
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