
Bóxer fue ese perro que te seguía por toda la casa sin perderte de vista, que se tiraba en el piso cuando vos te ibas a trabajar y que nos enseñó que la felicidad estaba en las cosas simples como un paseo al atardecer o una caricia sin motivo. Durante esos cinco años que compartimos, nos acostumbramos a su ritmo, a sus ladridos para avisa que alguien se acercaba a la puerta, a esa forma tan particular que tenía de apoyar su cabeza en la cama pidiendo permiso para subirse. Hoy la casa tiene un silencio diferente, ese lugar donde dormía está vacío y nos falta escucharlo respirar tranquilo en las tardes, pero sabemos que los años junto a vos fueron los mejores años para todos nosotros.
Natalia E.
27 de junio de 2026
Descansá. Fuiste muy amado.