
Bruno fue ese perro que te esperaba cada tarde en la puerta con la cola moviendose sin parar, el que se dormía en tus pies mientras vos leías o miraba televisión, y que pedía permiso con la mirada antes de subirse al sillón donde sabía que no debía estar. Durante quince años nos enseñó que la felicidad estaba en las cosas simples: una caminata por la cuadra, un juguete viejo que rescataba cada tanto, y especialmente en estar cerca de quien lo quisiera sin pedir nada a cambio. Se nos fue dejando un silencio diferente en la casa, ese que notás cuando no escuchás sus pasos en las baldosas o cuando preparás la comida y no tenés ese par de ojos esperanzados mirándote desde abajo.
Patricia Díaz
23 de mayo de 2026
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Pablo Castro
9 de mayo de 2026
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Cristian Muñoz
12 de octubre de 2025
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Hernán Reyes
27 de julio de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Pablo Castro
22 de mayo de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Natalia Cruz
1 de abril de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Patricia Díaz
21 de marzo de 2025
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Gustavo Medina
22 de enero de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.