
Bruno fue esos dieciséis años de saltar a recibirnos a la puerta como si fuera la primera vez que nos veía en la vida, con ese entusiasmo que nunca se le apagó ni un solo día. Te acordás cómo se tiraba al piso cuando queríamos jugar, cómo insistía en dormir en nuestras camas aunque lo sacáramos mil veces, ese carácter terco y amoroso que lo hacía imposible de enojar. La casa quedó silenciosa de un modo que no sabemos cómo llenar, porque Bruno no era solo un perro sino ese ritmo de vida que nos organizaba los días, esos abrazos simples que decían todo.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →