
China llegó a nuestra casa en 2017 con esa manera particular de saludar cada mañana que nos hacía sentir como si fuéramos lo más importante del mundo, y durante quince años mantuvo esa costumbre de esperar en la puerta cada vez que alguien salía, como si creyera que podía quedarse sin nosotros. Te dabas maña para encontrar los lugares más incómodos de la casa para dormir la siesta, ese sofá chico donde no cabías pero insistías, y luego nos mirabas con una culpa que era imposible no perdonar. Lo que duele es el silencio de las tardes, la falta de ese sonidito que hacías cuando querías que alguien te acompañara, ese vacío en la cocina donde vos eras parte de la familia sin necesidad de palabras.
Valentina Rojas
4 de abril de 2026
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Nicolás Fuentes
7 de marzo de 2026
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Liliana Ruiz
7 de octubre de 2025
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Facundo Acosta
18 de septiembre de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.