
China llegó a nuestras vidas en 2016 y durante dieciséis años fue esa presencia que nos esperaba en la puerta cada vez que volvíamos, con ese particular modo de saludar moviendo todo el cuerpo porque la cola no le alcanzaba para expresar la alegría. Vos eras la que nos enseñaba sin palabras a desacelerar, a sentarnos en el patio sin hacer nada, a encontrar felicidad en las cosas simples como un rayo de sol o una caricia en la cabeza antes de dormir. Se fue en 2032 dejando un silencio diferente en casa, ese que solo dejan los que estuvieron presentes en los días ordinarios, en los que nadie toma fotos pero que son los que realmente nos hacen quiénes somos.
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