
Chispa llegó a nuestras vidas en 2012 y durante quince años fue quien nos despertaba cada mañana con sus saltos en la cama, quien nos esperaba en la puerta sin importar cuánto tiempo nos ausentáramos, y quien exigía su paseo de las cinco de la tarde con una insistencia que nos hizo mejores personas por cumplirle. Vos eras el que se tumbaba a los pies mientras comíamos, el que gemía cuando llovía, el que descubriste que te encantaba jugar con las botellas plásticas en el patio y gastabas horas persiguiendo esa diversión simple que te hacía feliz. Te fuiste en 2027 dejando un silencio que aún duele en la casa, un vacio en esos rincones donde dormías, en esa rutina diaria que ahora se siente incompleta sin tu presencia, y la certeza de que los quince años que compartimos fueron infinitamente más ricos porque v
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