
Chispa llegó a nuestras vidas en 2012 y durante quince años fue esa presencia que nos esperaba junto a la puerta cada vez que volvíamos, moviendo la cola con una alegría que no necesitaba palabras para decirnos cuánto nos quería. Vos tenías esa costumbre de apoyar tu cabeza en nuestras rodillas cuando algo no andaba bien, como si supieras exactamente cuándo necesitábamos un poco de esa paz que vos irradiabas sin hacer ruido. Te fuiste en 2027 dejando un silencio en la casa que ninguno de nosotros sabe muy bien cómo llenar, pero cada vez que alguien menciona tu nombre, vuelve esa calidez de saber que durante quince años vivimos con alguien que nos amó sin pedir nada a cambio.
Sé el primero en dejar un mensaje