
Cleo llegó a nuestras vidas en 2010 y durante trece años nos despertó cada mañana con ese ritual de saltos en la cama y lamidas en la cara que nadie más en el mundo sabía hacer exactamente así. Vos eras de esas que se acostaba en los pies cuando alguien estaba triste en casa, como si supieras exactamente cuándo necesitábamos tu peso tranquilizador y tu respiración cerca. Te fuiste en 2023 dejando un silencio muy particular en esos lugares donde siempre estabas, en esas rutinas que armamos juntos y que ahora descubrimos cuánto te necesitaban para tener sentido.
Sé el primero en dejar un mensaje