
Cleo fue la que nos enseñó que la alegría verdadera estaba en las cosas simples, como esperar junto a la puerta cada vez que alguien llegaba a casa o perseguir las sombras en el patio durante esas tardes sin prisa que ahora extrañamos. Tenía esa costumbre particular de apoyar su cabeza en nuestras rodillas cuando algo no andaba bien, como si supiera exactamente cuándo necesitábamos sentir que alguien estaba ahí, presente y sin pedir nada a cambio. En 2024 nos dejó un silencio que duele, ese que se siente en los rincones donde ella dormía y en las caminatas que hacemos solos, porque Cleo no era solo una parte de nuestra familia, era la que nos hacía familia todos los días.
Silvana K.
27 de junio de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo fuerte.
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →