
Coco fue esa presencia silenciosa que te seguía por toda la casa, saltando a tu regazo justo cuando necesitabas su calor, y que se despertaba cada mañana con esos maullidos que ya conocíamos de memoria, como si fuera nuestro despertador más querido. Te amaba a tu modo felino, con esas cabezaditas contra nuestras manos y esos ronroneos que parecían motor de auto viejo, y durante quince años fuiste parte de nuestras rutinas más simples, las que ahora descubrimos que eran las más valiosas. La casa sigue en silencio y los rincones donde te echaba a dormir duelen porque sabemos que ya no vas a estar ahí, pero llevás con vos esos instantes donde todo era más fácil, cuando tu compañía era suficiente para que cualquier día fuera mejor.
Javier Cabrera
15 de febrero de 2026
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Martín Zamora
13 de octubre de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.
Mónica Torres
8 de septiembre de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Natalia Cruz
13 de julio de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Liliana Ruiz
9 de mayo de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Fernanda Vega
5 de marzo de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Gustavo Medina
22 de enero de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Santiago Vidal
9 de diciembre de 2024
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.