
Coco fue ese gato que se sentaba en la ventana cada tarde a mirar pasar el mundo, y que después venía a ronronear en nuestro regazo como si quisiera contarnos todo lo que había visto durante el día. Te acordás de cómo se metía en las bolsas de compras apenas llegábamos a casa, o cómo insistía en dormir sobre nuestros pies aunque fuera incómodo para él, como si necesitara saber que estábamos ahí. Durante catorce años Coco fue el testigo silencioso de nuestras alegrías y tristezas, y ahora la casa tiene un silencio distinto, ese que solo deja un corazón que se fue pero que sigue latiendo en cada rincón donde jugaste.
Martín Zamora
12 de abril de 2026
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Hernán Reyes
28 de enero de 2026
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Gustavo Medina
20 de octubre de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.
Adrián Mendoza
17 de septiembre de 2025
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Rodrigo Flores
19 de agosto de 2025
Un beso enorme. Fuerza.
Pablo Castro
5 de mayo de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Sandra Rodríguez
1 de mayo de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Tomás Giménez
23 de febrero de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
María González
17 de febrero de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Natalia Cruz
27 de enero de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.