
Llegó pequeñito y llenó cada rincón de la casa. Le gustaba quedarse en el sillón mirando la ventana como si esperara algo. Le gustaban los rincones cálidos y los momentos tranquilos. Nos enseñó que el amor no necesita palabras.
Claudia P.
27 de junio de 2026
No hay palabras pero acá estoy.