
Cuca fue durante quince años esa presencia que nos esperaba en la puerta cada vez que llegábamos a casa, con ese modo particular que tenía de traer sus juguetes desgastados para mostrar que estaba feliz de vernos. Vos sabés que amaba acostarse en los rayos de sol que entraban por la ventana de la cocina y que tenía ese hábito de seguirnos de cuarto en cuarto, como si no quisiera perderse ni un segundo de lo que pasaba con su gente. Ahora la casa tiene un silencio que duele, ese que no habíamos conocido porque Cuca siempre estuvo ahí, tejiendo recuerdos en cada rincón y dejando un vacío que solo llena el amor de haberla tenido.
Valentina Rojas
27 de febrero de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Tomás Giménez
17 de septiembre de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Ana García
11 de septiembre de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Martín Zamora
5 de enero de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.