
Doki llegó a nuestras vidas en 2007 y durante diez años fue la razón de nuestras risas a la mañana cuando nos recibía saltando en la puerta, esperando con ansiedad que alguien se decidiera a salir a caminar con él. Tenía ese don de saber cuándo estábamos tristes y se acostaba a nuestro lado sin pedir nada, sólo su cabeza apoyada en nuestras piernas, como si quisiera decirnos que todo iba a estar bien. Cuando se fue en 2017, nos dejó un silencio en la casa que todavía duele, esos lugares donde solía echarse, esas rutinas que ya no tienen sentido sin él.
Agustina Ortiz
8 de octubre de 2025
Un beso enorme. Fuerza.
Vanesa Ríos
24 de septiembre de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Federico Blanco
10 de mayo de 2025
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Gustavo Medina
24 de abril de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Silvana Silva
16 de abril de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Damián Ponce
21 de enero de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Martín Zamora
6 de enero de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Marcos Benítez
6 de diciembre de 2024
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.