
Duna fue nuestra sombra durante diez años, esa presencia que nos seguía de habitación en habitación esperando simplemente estar cerca, y que nos enseñó que el amor más puro no necesita palabras. Te acordás cómo se ponía a ronronear cuando alguien llegaba triste a casa, como si supiera exactamente dónde nos dolía, y cómo insistía en dormir acurrucada en los pies de la cama aunque le dijéramos que no había lugar. En la casa quedó el silencio de esos pasos que ya no escuchamos, los juguetes que miramos sin poder guardar, y esa costumbre nuestra de seguir contando historias sobre vos como si todavía estuvieras ahí riéndote con nosotros.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →