
Duna sos parte de catorce años de tardes en el patio donde te quedabas mirando pasar las hormigas, ese modo tuyo tan particular de estar presente sin necesidad de hacer ruido. Te levantabas cada mañana del mismo rincón donde dormías y venías a apoyar la cabeza en nuestras piernas mientras desayunábamos, como si dijeras que vos también necesitabas estar ahí con nosotros antes de que comenzara el día. Dejaste un silencio en la casa que no sabemos cómo llenar, ese espacio en la puerta donde esperabas nuestro regreso y que ahora miramos sin saber qué hacer con tanto tiempo que nadie va a necesitar.
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