
Duque llegó a nuestras vidas en 2005 y durante siete años fue el alma de cada rincón de la casa, ese que se acercaba apenas nos escuchaba abrir la puerta y se instalaba en nuestro regazo como si fuera el lugar más importante del mundo. Tenía la costumbre de esperarnos en la ventana de la cocina cada tarde y nos hacía reír con esos arranques repentinos donde corría de un lado al otro de la casa sin motivo aparente, saltando muebles como si fuera lo más divertido que hubiera hecho en su vida. Desde que se fue en 2012, la casa quedó más silenciosa y nos falta ese ronroneo constante, esa forma que tenía de mirar fijo a los ojos cuando necesitaba algo, y esa presencia tranquila que hacía que todo fuera un poco más cálido y completo.
Facundo Acosta
10 de mayo de 2026
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Lucía Delgado
5 de enero de 2026
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Hernán Reyes
6 de junio de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Hernán Reyes
6 de mayo de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.
Patricia Díaz
19 de diciembre de 2024
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.