
Duque tenía la costumbre de esperarnos en la puerta cada vez que llegábamos, con esa forma particular que tenía de mover la cola que nos hacía sentir como si fuéramos lo más importante del universo. Pasaba las tardes echado al sol en el patio, y cuando se acercaba alguien de la familia se levantaba lentamente para acompañarnos, como si no quisiera perderse ni un momento de lo que hacíamos. Este 2024 se llevó a alguien que fue parte de nuestros días sin falta, dejando un silencio en la casa que todavía nos duele cada vez que abrimos la puerta esperando verlo ahí.
Leandro Q.
27 de junio de 2026
Llorando con ustedes desde lejos. Un beso.
Diego Ramírez
11 de febrero de 2026
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Micaela Molina
24 de noviembre de 2025
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Roberto Herrera
11 de agosto de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.