
Estrella tenía la costumbre de venir al cristal cada vez que nos acercábamos, como si nos reconociera y quisiera saludarnos después de cada día. Durante esos años en nuestra casa, nos enseñó que la belleza está en los detalles más simples: en cómo nada, en cómo juega entre las plantas, en esa tranquilidad que nos regalaba al verlo. Cuando te fuiste en 2020 nos dimos cuenta de que había dejado un silencio diferente en ese rincón donde vivías, y que mirábamos el acuario esperando verte llegar como siempre.
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