
Fito llegó a nuestras vidas en 2017 y durante diez años fue el que decidía cuándo era hora de levantarse, cuándo había que parar de trabajar y cuándo necesitábamos una sesión de ronroneos en el sofá que solo él sabía prescribir. Tenía la costumbre de esperarnos en la ventana cuando salíamos y de recibir cada regreso como si fuera el acontecimiento más importante del día, saltando entre nuestros pies con esa manera suya de mezclar la exigencia con la ternura. Se fue en 2027 dejando un silencio en la casa que ahora notamos en cada rincón, porque Fito no era solo un gato que pasaba por aquí, era el pulso diario que le daba ritmo a nuestros años juntos.
Federico N.
31 de julio de 2026
Siempre en el corazón de quien te amó.
Silvana K.
8 de julio de 2026
Llorando con ustedes desde lejos. Un beso.
Facundo B.
28 de junio de 2026
Siempre vive en quienes lo amaron.