
Flaco tenía esa manía de seguirnos por toda la casa buscando que lo alzáramos en el momento exacto en que nos levantábamos del sofá, como si supiera de antemano nuestros movimientos. Los domingos a la mañana se tiraba en el rayo de sol que entraba por la ventana de la cocina y ronroneaba mientras nosotros desayunábamos, convirtiéndose en parte de nuestra rutina más querida. Dejó un silencio en la casa que todavía sentimos cuando entramos a su habitación favorita, porque Flaco no solo compartía nuestro espacio sino que lo llenaba de una presencia que nada ni nadie logra ocupar del mismo modo.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →