
Gatito tenía ese don especial de aparecer justo cuando más lo necesitábamos, saltando a nuestro regazo en los momentos difíciles y ronroneando como si quisiera decirnos que todo iba a estar bien. Sus tardes de explorador por cada rincón de la casa, sus carreras nocturnas inexplicables y ese ritual de frotarse contra nuestras piernas cada vez que llegábamos eran la banda sonora cotidiana de nuestra familia. Se fue en 2024 dejando un silencio que todavía duele, ese vacío en los lugares donde solía dormir y en los rituales que compartíamos, un hueco que solo quien tiene un gato en el corazón puede entender.
Mariano Campos
23 de marzo de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Patricia Díaz
11 de diciembre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Adrián Mendoza
7 de abril de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Hernán Reyes
19 de marzo de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Patricio Carrizo
2 de febrero de 2025
Descansa peludo. Fuiste muy amado.