
Gordo llegó a nuestras vidas en 2010 y durante dieciséis años fue el alma de la casa, ese ser que se instalaba en la falda mientras veíamos televisión y ronroneaba como si estuviera contando secretos que solo él conocía. Tenía la costumbre de esperarnos en la puerta cada vez que llegábamos, maullando con una impaciencia tierna, y de dormir acurrucado entre nosotros en las noches frías, dándonos calor sin pedir nada a cambio. En 2026 nos dejó un vacío que ningún otro animal podría llenar, porque Gordo no era solo un gato sino el testigo silencioso de nuestras alegrías y tristezas, el que estuvo ahí sin juzgar, sin irse, presente en cada momento que importaba.
Laura Martínez
6 de abril de 2026
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Sandra Rodríguez
8 de marzo de 2026
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Adrián Mendoza
28 de octubre de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Roberto Herrera
14 de agosto de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Patricia Díaz
3 de junio de 2025
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Diego Ramírez
9 de mayo de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Vanesa Ríos
3 de mayo de 2025
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Ignacio Miranda
28 de marzo de 2025
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Micaela Molina
7 de enero de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.