
Kiwi llegó a nuestras vidas en 2013 trayendo esa energía única de quien se despierta cada mañana listo para explorar cada rincón de la casa, saltando de un lado al otro con una alegría que nos contagiaba sin falta. Vos tenías la costumbre de picotear nuestras manos con ese pico travieso mientras nos seguías de habitación en habitación, y esas interacciones tan tuyas se convirtieron en los momentos más simples y más preciosos que compartimos durante esos seis años. Cuando te fuiste en 2019, se fue con vos esa forma particular de estar presente en cada detalle de nuestros días, ese ruido de tus pasitos que conocíamos tan bien, y dejaste un vacío en el hogar que no se llena con el tiempo sino que se transforma en ternura cada vez que te recordamos.
Martín S.
24 de junio de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo fuerte.