
Leia fue nuestra pequeña explorador nocturna que transformó cada rincón de su jaula en una aventura, corriendo en su rueda con la energía de alguien que tenía todo un mundo por descubrir incluso en los espacios más pequeños. Sus bigotes temblaban cada vez que nos acercábamos con las semillas de girasol, ese ritual diario que compartimos durante dieciséis años y que se convirtió en el latido de nuestras rutinas. Dejó un vacío en las noches cuando dejamos de escuchar su movimiento incansable, esa presencia que nos acompañó desde 2015 hasta hoy, recordándonos que los momentos más valiosos vienen en los paquetes más inesperados.
Susana López
20 de mayo de 2026
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Nicolás Fuentes
12 de octubre de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Hernán Reyes
2 de agosto de 2025
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Leandro Gómez
19 de julio de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Silvana Silva
12 de mayo de 2025
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Verónica Sosa
4 de enero de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Adrián Mendoza
2 de diciembre de 2024
Con cariño desde lejos. Los abrazo.