
Leia llegó a nuestras vidas en 2014 y durante trece años fue la razón por la que cada uno de nosotros corría a casa, porque ella nos esperaba en la puerta con ese salto inconfundible y esos ojazos que brillaban como si fuera la primera vez que nos veía. Tenía la costumbre de dormir atravesada en la cama, robándonos espacio sin pedir permiso, y cada madrugada cuando uno de nosotros se levantaba, ella abría un ojo para asegurarse de que volvíamos, como si temiera que nos perdiéramos en la oscuridad. Ahora las mañanas son silenciosas sin sus respiraciones ronquistas, sin ese peso tibio que nos daba la certeza de que alguien nos necesitaba incondicionalmente, y ese vacío que dejó es el tamaño exacto del amor que fuimos capaces de darle.
Romina Ramos
17 de marzo de 2026
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Nicolás Fuentes
24 de enero de 2026
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Santiago Vidal
22 de diciembre de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Gustavo Medina
23 de noviembre de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Gonzalo Vargas
23 de octubre de 2025
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Vanesa Ríos
14 de mayo de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Silvana Silva
26 de abril de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Nicolás Fuentes
22 de abril de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Mariano Campos
22 de febrero de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Ignacio Miranda
18 de enero de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →