
Lola fue esa perrita que nos despertaba cada mañana saltando en la cama y que nunca se perdía una salida a la plaza, donde se volvía loca persiguiendo palomas con un entusiasmo que nos hacía reír sin parar. Tenía el ritual de traernos la correa entre los dientes cuando sentía que nos quedábamos demasiado tiempo en casa, y en las tardes lluviosas se acurrucaba en el sofá con su cabeza en nuestras piernas como si supiera exactamente cuándo necesitábamos su compañía. Esos siete años que compartimos dejaron un silencio raro en la casa, en esos lugares donde ella siempre estaba, y nos dimos cuenta de que Lola no era solo parte de nuestras rutinas sino que había tejido todos nuestros días con su presencia.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →