
Luna fue aquella gata que se despertaba a las seis de la mañana para sentarse en la ventana de la cocina y esperar que alguien le preparara el desayuno, maullando con una insistencia que era imposible ignorar y que terminaba siendo parte del ritual más querido de nuestras mañanas. Vos eras experta en encontrar los lugares más incómodos de la casa para dormir, siempre sobre nuestras cosas, siempre en el medio de lo que estábamos haciendo, pero de alguna manera eso era exactamente lo que nos hacía sentir que estabas ahí, presente y cercana. Estos doce años dejaron un silencio en casa que no esperábamos, ese espacio vacío en la cama donde te acurrucabas al atardecer, y aunque ya no estés con nosotros, seguís siendo la razón por la que a veces miramos la ventana de la cocina apenas amanece.
Liliana Ruiz
6 de marzo de 2026
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Patricia Díaz
5 de marzo de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Ignacio Miranda
26 de mayo de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Ezequiel Pereyra
5 de mayo de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Roberto Herrera
26 de abril de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Cristian Muñoz
26 de marzo de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.
Vanesa Ríos
5 de diciembre de 2024
Descansa peludo. Fuiste muy amado.