
Manchita fue esa presencia silenciosa que se instalaba en nuestro regazo los domingos por la tarde, ronroneando como si tuviera secretos que contarnos, y que nos enseñó que el amor no siempre necesita palabras para ser profundo. Durante catorce años compartió nuestras rutinas, desde esperar junto a la puerta cuando salíamos hasta reclamarnos con insistencia a la hora del desayuno, dejando un ritmo en la casa que ahora sentimos vacío. Te extrañamos Manchita, porque no solo perdimos a alguien que vivía con nosotros, sino la razón por la que muchas noches llegábamos a casa con ganas de apurarnos solo para verte.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →