
Manchita llegó a nuestra casa en 2006 y durante once años fue la primera en recibirnos a la puerta cada vez que volvíamos, moviendo la cola como si fuera la mejor noticia del día, y esa costumbre de esperarnos con todo su cuerpo vibrando de alegría es algo que nunca vamos a poder reemplazar. Le encantaba perseguir las hojas en el patio cuando soplaba el viento y dormir la siesta en los lugares más incómodos de la casa, siempre metida en nuestro camino, como si quisiera estar segura de que no nos ibamos sin ella. Se fue en 2017 dejando un silencio raro en casa, ese vacío que notamos cada mañana cuando no la vemos esperando en el mismo rincón de siempre, pero los once años que compartimos con Manchita están grabados en nuestros corazones como los momentos más simples y más verdaderos que vivimos juntos.
Susana López
8 de mayo de 2026
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Santiago Vidal
8 de febrero de 2026
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Santiago Vidal
25 de enero de 2026
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Ana García
14 de mayo de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Ignacio Miranda
11 de mayo de 2025
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Javier Cabrera
24 de marzo de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Cecilia Correa
12 de febrero de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Natalia Cruz
8 de febrero de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.