
Max fue el dueño verdadero de nuestra casa durante diez años, ese gato que se plantaba en el medio de la cocina a la hora de la comida y nos miraba como si fuéramos nosotros los que teníamos que pedirle permiso. Vos eras experto en encontrar los lugares más incómodos para dormir, siempre en el rayo de sol que se movía por toda la casa, y en exigir mimos a las tres de la mañana con esos maullidos que parecían reclamos de justicia. La casa quedó demasiado silenciosa sin tus pasos en el pasillo y sin esa forma tuya de estar presente en cada momento, recordándonos todos los días que vos eras lo más importante que teníamos.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →