
Maya llegó a nuestra casa en 2013 y durante diez años fue la dueña absoluta de cada rincón, especialmente de ese lugar junto a la ventana donde se pasaba las tardes observando el mundo con esa curiosidad que nunca la abandonó. Vos tenías ese hábito de ronronear mientras nos mirabas a los ojos, como si supieras exactamente qué estábamos sintiendo, y de pedirte mimos con ese maullido particular que solo vos sabías hacer, el que nos hacía soltar todo lo que tuviéramos en las manos para estar con vos. Desde que te fuiste en 2023, la casa suena distinto y esa ventana quedó esperándote, porque dejaste un silencio que es puro amor.
Federico Blanco
16 de febrero de 2026
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Valentina Rojas
9 de julio de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Ezequiel Pereyra
14 de enero de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.