
Maya llegó a nuestra casa en 2007 y durante una década fue la que nos despertaba cada mañana con sus saltos ansiosos hacia la puerta, como si cada día fuera el primero de su vida y tuviera que asegurarse de que todos estuviéramos bien. Te gustaba tirarte en el piso de la cocina mientras cocinábamos y seguir con la cabeza cada movimiento nuestro, y sos la única que logró que hasta el más apurado de la familia bajara el ritmo para sentarse un rato a rascarte atrás de las orejas. Cuando te fuiste en 2017 dejaste un silencio raro en la casa, ese que sentimos cada vez que pasamos por los lugares donde solías esperar, y aunque pasaron los años, tu forma de amarnos sin pedir nada a cambio sigue siendo la medida con la que aprendimos a querer.
Natalia Cruz
15 de mayo de 2026
Siempre vive en quienes lo amaron.
Facundo Acosta
1 de marzo de 2026
Un beso enorme. Fuerza.
Fernanda Vega
25 de febrero de 2026
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Adrián Mendoza
27 de diciembre de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Carolina Aguilar
9 de octubre de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Valentina Rojas
15 de agosto de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Liliana Ruiz
26 de junio de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Cristian Muñoz
3 de mayo de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.