
Mia llegó a nuestras vidas con esa costumbre de saludar cada mañana con un cántico que nos despertaba con alegría, y así fue durante años, ese ritual que se convirtió en la banda sonora de nuestros desayunos y que hoy extrañamos con el alma. Tenía la particularidad de seguirnos de cuarto en cuarto, posándose en nuestros hombros mientras hacíamos las tareas cotidianas, como si quisiera estar parte de cada momento, compartir cada rincón de la casa con nosotros. En 2021 nos dejaste un silencio que todavía duele, un espacio vacío en el lugar donde vos solías estar, y aunque el tiempo pase, tu presencia sigue siendo tan real en nuestros corazones que a veces nos sorprende no verte ahí donde siempre estuviste.
Diego A.
22 de junio de 2026
Gracias por compartir esto. Los abrazo.