
Mia llegó a nuestras vidas en 2010 y durante quince años fue esa presencia constante que nos esperaba en la puerta cada vez que volvíamos a casa, con ese entusiasmo que te hacía sentir el mejor regalo del día. Le encantaba dormir en el sofá con la cabeza apoyada en nuestras piernas mientras mirábamos televisión, y tenía ese hábito adorable de suspirar profundo cuando finalmente se acomodaba, como si dijera que todo estaba bien en el mundo. Dejás un silencio diferente en esta casa, ese que se siente cuando falta alguien que estuvo ahí todos los días, en cada estación, en cada momento, y ahora los rincones tienen tu ausencia grabada en el corazón.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →