
Nala fue ese ser que nos esperaba cada tarde en la ventana, maullando historias que solo ella conocía y que de algún modo nos hacían sentir menos solos en los días grises. Vos tenías ese don de aparecer justo cuando alguien en casa necesitaba tu ronroneo, como si supieras exactamente dónde dolía y vinieras a poner tu carita tibia contra la nuestra. La casa sigue oliendo a vos y seguimos dejando la puerta de tu cuarto abierta, porque todavía nos cuesta creer que no vas a volver a saltar sobre la cama a las seis de la mañana reclamando tu desayuno.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →