
Negra llegó a nuestras vidas en 2014 trayendo esa forma única que tenía de ronronear mientras se acurrucaba en el regazo durante las tardes lluviosas, como si supiera exactamente cuándo necesitábamos sentir su calor. Vos eras de esas que se posaba en la ventana de la cocina esperando que alguien preparara algo, no porque tuvieras hambre sino porque te encantaba ser parte de lo que hacíamos, de los momentos cotidianos que compartíamos. Desde que te fuiste en 2021, la casa quedó extrañamente silenciosa y esos rincones donde acostumbrabas a dormir se ven demasiado vacíos, pero cada vez que alguien menciona tu nombre sabemos que dejaste un rastro de amor que no se borra con el tiempo.
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