
Negrito tenía esa costumbre de esperarnos en la puerta cada vez que salíamos, moviendo la cola como si fuera la primera vez que nos veía en la vida, y cuando volvíamos nos saltaba encima sin importar si habíamos estado cinco minutos o cinco horas afuera. Los domingos a la tarde se acostaba en el rincón del patio donde daba el sol, y ahí pasaba las horas viendo pasar la vida mientras nosotros le hacíamos compañía, a veces sin hablar nada, solo disfrutando de estar juntos. Desde que Negrito se fue en 2018 dejó un silencio raro en la casa, ese vacío en el que seguimos buscándolo sin querer, en los sonidos que esperamos que sea él llegando, en los espacios que ocupaba con su presencia tranquila y su amor sin preguntas.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →