
Negrito fue ese perro que se despertaba con vos cada mañana, que te seguía de habitación en habitación como si fueras lo más importante del mundo, y que ladraba a la puerta cada vez que alguien se iba sabiendo que volvería. Durante doce años nos enseñó que la felicidad estaba en las cosas simples: una caricia en la cabeza, una salida al parque, el sonido de tus pasos llegando a casa. Se fue dejando un silencio en esa esquina donde dormía, en esos momentos de la tarde cuando ya no está ahí esperándote, en todos esos pequeños gestos que hacían que cada día fuera un poco menos ordinario.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →