
Nemo era ese gato que se despertaba con nosotros cada mañana saltando a la cama y maullando hasta que le prestábamos atención, como si fuera su derecho inalienable exigir que compartiéramos el desayuno con él en la cocina. Pasaba horas enteras en la ventana del living observando los pájaros y las hojas que se movían, y cuando volvíamos a casa nos recibía con ese ronroneo inconfundible que te hacía sentir que habías sido lo más importante de su día. Dejó un hueco en las rutinas diarias, en esos momentos tranquilos donde su presencia silenciosa nos recordaba que no estábamos solos, y la casa quedó más silenciosa desde que en 2021 se fue.
Fernanda Vega
7 de marzo de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Gustavo Medina
17 de enero de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Romina Ramos
3 de enero de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Javier Cabrera
22 de octubre de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Federico Blanco
22 de julio de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Mariano Campos
7 de abril de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
María González
13 de febrero de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Tomás Giménez
12 de febrero de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.