
Nemo llegó a nuestras vidas en 2013 y durante nueve años fue el testigo silencioso de nuestros días, observándonos desde su pecera con esa curiosidad que lo hacía nadar hacia el vidrio cada vez que nos acercábamos, como si quisiera ser parte de nuestras conversaciones. Tenía el ritual de saltar cuando le dábamos de comer y se burlaba un poco de nosotros, porque sabía exactamente a qué hora llegaríamos con su comida, y si nos retrasábamos un minuto ya estaba ahí, protestando a su manera de pez. En 2022 nos dejó un vacío que no esperábamos, porque resulta que esos años compartiendo el mismo espacio con alguien, aunque sea un pez pequeño, te enseña que la compañía no necesita palabras para ser real.
Lucía F.
24 de junio de 2026
Siempre vive en quienes lo amaron.
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →