
Nena llegó a nuestras vidas en 2012 y durante dieciséis años fue la que nos despertaba cada mañana con sus ronroneos insistentes, reclamando que le abriéramos la ventana para ver pasar a los pájaros mientras nosotros tomábamos el café. Con esa costumbre suya de acurrucarse en el regazo justo cuando más la necesitábamos, tenía una forma de saber cuándo alguien estaba triste en la casa y se quedaba ahí, quieta, hasta que nos sentíamos mejor. Se nos fue en 2028 dejando un silencio extraño en los rincones donde solía dormir y una ausencia que todavía duele cada vez que vamos a abrir esa ventana que ya nadie vigila.
María González
3 de marzo de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Patricio Carrizo
15 de diciembre de 2025
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Micaela Molina
13 de diciembre de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Valentina Rojas
13 de agosto de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Claudia Pérez
7 de mayo de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Patricia Díaz
5 de abril de 2025
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Cristian Muñoz
11 de febrero de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Natalia Cruz
19 de enero de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Ana García
13 de enero de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Facundo Acosta
11 de enero de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Claudia Pérez
1 de enero de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.