
Odie llegó a nuestras vidas en 2008 y durante quince años nos despertó cada mañana con su entusiasmo sin medida, ese saltito particular que hacía cuando escuchaba las llaves en la puerta y la forma en que se acurrucaba en el sofá como si fuera un lugar que le pertenecía desde siempre. Vos tenías esa costumbre de seguirnos de habitación en habitación sin perdernos de vista ni un segundo, como si temieras que nos desapareciéramos, y nos hacías reír con esos gemiditos que soltabas cuando te sacábamos a pasear y veías a otros perros en la cuadra. Nos dejaste en 2023 un hueco que ningún otro animal podría llenar porque no solo fuiste parte de nuestra rutina diaria sino que también fuiste testigo de todos nuestros cambios, nuestras alegrías y nuestros días grises, siempre con la misma lealtad silenciosa en
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