
Odie llegó a nuestra casa en 2009 y durante diez años fue ese ser que nos esperaba en la puerta cada vez que regresábamos, con una alegría que no necesitaba palabras para expresarse. Te acordás de cómo te dormías en el sillón con nosotros viendo tele, ronqueando bajito, como si fueras parte de la conversación sin necesidad de hablar. Se fue en 2019 dejando un silencio en la casa que todavía duele, porque los lugares donde vos solías estar siguen esperándote cada mañana.
Sé el primero en dejar un mensaje