
Odie fue ese perro que nos esperaba en la puerta cada vez que llegábamos, con un entusiasmo que hacía que toda la casa se llenara de movimiento y alegría, durante ocho años que pasaron en un instante. Tenía la costumbre de dormir en los pies de la cama y de seguirnos de habitación en habitación como si fuera parte de nuestra sombra, pidiendo caricias con ese roce de cabeza que ya extrañamos cada día. Dejó un silencio en la casa que no sabemos cómo llenar y la ausencia de esos ojos que nos miraban con una confianza tan pura que nos hace darnos cuenta de que fue él quien nos enseñó qué es amar sin condiciones.
Silvana Silva
12 de abril de 2026
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Facundo Acosta
1 de abril de 2026
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Romina Ramos
21 de marzo de 2026
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Hernán Reyes
6 de diciembre de 2025
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Cristian Muñoz
28 de agosto de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Javier Cabrera
26 de junio de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Daniela Ojeda
9 de mayo de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Facundo Acosta
28 de febrero de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Laura Martínez
18 de diciembre de 2024
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.