
Oso llegó a nuestras vidas en 2014 y durante trece años fue ese amigo silencioso que se sentaba en la cocina mientras cocinábamos, observando cada movimiento como si fuera lo más importante del mundo, y que se acercaba ronroneando a nuestras piernas en los momentos en que más lo necesitábamos sin que le tuviéramos que pedir nada. Te acordás de cómo saltaba al escritorio a las tres de la tarde exactas como si tuviera un reloj adentro, derribando bolígrafos y papeles solo para acostarse encima de lo que estábamos haciendo, obligándonos a parar y a prestarle atención con esa terquedad que solo él sabía usar. Se fue en 2027 dejando un silencio raro en la casa, ese vacío en la cama donde se acurrucaba cada noche y en las costumbres cotidianas que Oso hizo nuestras, porque trece años de rutina compartida no se
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →